IRONMAN : LA HISTORIA DEL
"COLCHONERO"
Como
si se tratase de un cuento de hadas, el belga Gerardus Schellens, es el
protagonista de una historia para creer o reventar.
Hace solo un año dejó su empleo para convertirse en profesional del
triatlon, y a los 39 años ganó el Ironman Sudafrica.
La historia de este personaje tiene rincones
increibles. Corrió su primer triatlón a sus 26 años, y allí comenzó su
romance con el deporte de las tres disciplinas.
A lo largo de 13 años en el triatlon, obtuvo buenos resultados, siempre
dentro de los parámetros de un atleta que divide su tiempo entre el
trabajo, la familia y el entrenamiento. Su búsqueda por su propia
superación, lo llevaron a correr su primer Ironman cuando su documento
delataba 33 años.
Sus 38 años lo encontraron trabajando como empleado en una
fábrica de colchones de Bélgica, llevando una vida que los atletas
amateurs conocemos muy bien: madrugar para entrenar por la mañana antes
del trabajo, y seguir con la rutina por la noche, cuando la jornada
laboral terminó.
Así y todo, Gerardus obtuvo meritorios resultados como atleta
aficionado. Hasta que un día se encontró con una encrucijada. Su jefe le
dio dos opciones: “o seguís trabajando en la fábrica, o te vas a
correr triatlón”, le dijo. Cansado de un trabajo con poca paga y
enamorado del triatlón, Schellens no lo pensó dos veces y pegó el
portazo: “adiós, me voy a correr triatlón” le respondió.
A partir de allí comenzó a entrenar full time, con el objetivo de
convertirse en profesional, obtener el apoyo de sponsors y poder vivir
del Ironman. Pero el camino fue más corto de lo pensado por todos,
inclusive por él mismo.
Schellens, un desconocido dentro del mundo del Ironman hasta ahora,
viajó este año a Sudáfrica para correr lo que sería oficialmente su
primer carrera como profesional del deporte. Al ver la grilla de
largada, los grandes candidatos eran sin dudas el campeón defensor
Raynard Tissink, y Faris Al-Sultan (Alemania), quien estrenaba su título
de campeón mundial obtenido en Hawaii, durante el mes de octubre pasado.
El parte de prensa previo mostraba los perfiles de varios aspirantes al
top 10 de la carrera. Pero allí no figuraba quien a la postre sería el
héroe de la jornada. Gerardus se mantuvo expectante durante la natación
y el ciclismo, a unos 10 minutos de los punteros.
Mientras
Al-Sultan y el local Raynard Tissink se alternaban el liderato de la
carrera y gastaban fuerzas en un combate mutuo, no sospechaban que el
belga estaba cerca, al acecho. Nadie lo tenía en cuenta, ya que nadie
sabía quién era y mucho menos que era capaz de marcar con 2hs 48min
05seg el mejor parcial de maratón, y quedarse con su primer triunfo en
su corta carrera profesional, a sus 39 años.
Sobre el km 38 de la maratón, Gerardus sobrepasó al entonces líder
Tissink, quien sorprendido observaba la escena. El sudafricano, en ese
momento desgastado por el duelo con Al-Sultan, poco pudo hacer, y el
belga finalmente cruzó la meta con un minuto y medio de ventaja, para
dedicarle su triunfo a su antiguo jefe.
Solo falta un zapato de cristal, una calabaza que se transforma en
carroza, y es el cuento de la cenicienta.
El tercer puesto fue para otro que remontó en la maratón: el increíble
Peter Vabrousek. El checo tiene una particular manera de encarar su
carrera como profesional del triatlón, que consiste en correr entre 7 y
9 Ironman al año. Al punto que corrió Sudáfrica solo tres semanas
después de ser 4º en el Ironman Malaysia. “Mi secreto es utilizar los
Ironman como parte de mi entrenamiento. Son los únicos momentos en donde
hago sesiones largas o de fondo. Ente ellos tengo una semana de
recuperación y luego entrenamientos cortos y centrados en la velocidad”,
comentó. Pero ojo, chicos, en casa no intenten hacer estó!: “no
cualquiera puede hacer esto, sería una locura” aclara Petr, quien
además de ser un profesional del triatlón es dueño de un organismo
privilegiado.
En la
carrera en damas, la cosa fue diferente. La suiza Natascha Badmann
emergió del agua en segundo lugar, 5 minutos detrás de la checa Lucie
Zelenkova. Pero durante el ciclismo la actual campeona mundial tuvo una
increíble performance, que la puso en la punta de la carrera con más de
30 minutos de diferencia sobre la segunda ubicada.
Lo digo, no lo digo? Sí... carrera liquidada. A correr los 42 km
finales con su 9ª victoria en un Ironman prácticamente en el bolsillo.
Natascha aprovechó la holgada diferencia para hacer una maratón relajada
(3:27:24), en donde inclusive se dio el gusto de caminar en reiteradas
ocasiones para saludar al público local y devolverle algo por su
increíble demostración de afecto brindada.
Agradecimientos a la colaboración de
Leonardo E.
Mourglia, de
Atletas Info